¿Quién te ha dicho que Tijarafe no tiene costa? Bueno sí, toda la zona norte de la isla está llena de acantilados escarpados y sus pueblos no están cerca de la costa, cierto. Pero entre acantilado y acantilado siempre hay hueco para alguna cala escondida donde refugiarse la arena necesaria para forma una playa. Y en Tijarafe, esa cala escondida es la Playa de La Veta.

Playa de La Veta

La Playa de La Veta, un pequeño paraíso

Como toda buena playa conservada casi virgen, La Playa de La Veta requiere de un pequeño esfuerzo por parte del bañista… y ese no es otro que caminar para llegar a ella. No mucho, no te angusties, apenas unos 10 minutos en bajada (luego la subida ya será otra historia, ponle al menos el doble). Una vez allí, creerás que has entrado en otro mundo. La arena es negra, como toda la de la isla, pero además muy suave, casi casi como pisar nubes de algodón. La época ideal para visitarla es primavera-verano, pues al estar abierta a las corrientes del Atlántico es una playa estacional, y la llegada del invierno se suele llevar la arena. Pero en verano, y hablo con conocimiento, es una delicia de playa, con muchísimas horas de sol y un agua fresca y limpia.

Playa de La Veta

Punto de encuentro de los tijaraferos, lugar exótico para los foráneos y no tan locales, la Playa de La Veta es además un lugar de veraneo para mucha gente, que ha construido sus casitas, con huertos, árboles y calles, al pie del imponente acantilado de 200 metros que se asoma sobre la playa, dando la sensación, al ver por primera vez tan curiosa estampa, de que aquello es una enorme maqueta de casas de juguete.

Playa de La Veta

Gusta tanto la playa, que son varios los barcos de recreo que suelen fondear frente a ella. Barcos cargados de turistas que parten del puerto de Tazacorte, y que hacen un recorrido para ver delfines, el Porís de Candelaria o La Cueva Bonita, parando al final del trayecto para darse un chapuzón frente a La Veta, o pasar un rato de diversión sobre la banana acuática remolcada por una lancha motora.

Playa de La Veta

Cómo llegar a la Playa de La Veta

Situándonos en la calle principal del pueblo de Tijarafe, en la curva que hay justo antes del ayuntamiento, entre un pequeño supermercado local y un kiosko, baja una calle muy empinada a mano izquierda en dirección hacia el mar. Se baja un tramo muy corto hasta que se cruza con esa cuesta por la que bajas una carretera de tierra, que se ha de tomar hacia la derecha (Si se quiere ver el Porís – o Proís- de Candelaria, del que hablaremos en otro artículo, en vez de tomar hacia la derecha se ha de seguir hacia abajo).
Continuando por la carretera de tierra (es bastante espaciosa y el firme está muy bien, no te preocupes por la amortiguación de tu coche), al llegar al primer cruce, el del camino de Miranda, la carretera se convierte en asfalto. Se continúa al mismo nivel, evitando el mencionado camino de miranda -que sube y/o baja-, y se continúa hasta llegar a un desvío en el que, si subes, vas hacia Aguatavar, y si bajas, vas a la Playa de La Veta.
A partir de aquí no tiene pérdida. Carretera de doble sentido y un solo carril ancho, que termina en un aparcamiento hecho de cemento. Como siempre es recomendable en este tipo de carreteras estrechas, cuidado en las curvas cerradas e ir con precaución por si te encuentras con otro coche.
El último tramo es a pie, dándose la curiosidad que hay que pasar unos 15 metros a través de un túnel excavado en la roca. Tiene un interruptor al principio por si tienes “respeto” a la oscuridad. Tras el túnel, bajarás serpenteando una ladera hasta llegar al caserío que hay junto a la playa, a través de cuyas calles tendrás que pasar para disfrutar de tu jornada playera en semejante miniparaíso.