Después del revuelo que se montó en la página de facebook de La Palma Mola cuando preguntamos por las opiniones respecto a los campos de golf en nuestra isla bonita, desde La Palma Mola nos hemos decantado por hacer un artículo dando a conocer nuestra postura personal, tanto como palmeros, como por conocedores del mundo del turismo.

Kailos aprendiendo a jugar al golf en Punta Cana para cuando abran el primer campo de golf de La Palma

En primer lugar, he de dejar claro que Kailos y yo no compartimos la misma exacta opinión sobre este tema -faltaría más-, pero sí que tenemos una visión bastante similar.

El asunto de los Campos de Golf en La Palma es ya un clásico de las discusiones locales referentes al turismo. “¡Traería dinero!” “¡Y puestos de trabajo!, son los argumentos clásicos de los, llamémoslos, Pro-Golf, y “¡Eso solo echaría a perder zonas naturales de la isla!” y “¡La Palma tiene que ir hacia otros tipos de Turismo más sostenibles!“, son los de los Anti-Golf. Pero… ¿Quienes tienen razón?
En nuestra opinión, los campos de Golf tienen muchos más inconvenientes que virtudes. Y les diré por qué:

1- No crean apenas puestos de trabajo.
Un campo de Golf, si no está emparejado con algún otro tipo de infraestructura, no necesita más trabajadores que un puñado de personas para mantener el campo, el acceso y control de éste y poco más. Durante su construcción, sí, evidentemente se requerirían una serie de personas para realizar la obra, pero esos son puestos de trabajo temporales.

2- Tienen un fuerte impacto paisajístico y natural
Destruir una zona de bosque, malpaís o cualquier otro paisaje natural o rural/natural para crear una enorme planicie de césped, idéntica a cualquier otro campo de golf del mundo, no es que sea precisamente la panacea de los amantes de la naturaleza o los paisajes. Y con la impresionante diversidad de paisajes naturales que tenemos en La Palma, no creemos que un campo de césped con algún que otro arbolito más o menos autóctono, búnkeres de arena y charquitos de agua, sea el mejor añadido posible. Además, los sitios propuestos para situar los campos de golf suponen según un estudio graves impactos en el suelo y el paisaje. Blanco y en botella.

3- Que seamos la Isla Verde no implica que nos sobre el agua
Un campo de golf supone un gasto espectacular de agua para el riego. Piensa que el césped tiene que tener un color verde impecable todo el año, y en la Palma no es que nos caractericemos por tener un impecable clima escocés… Y sí, tenemos galerías y mucha agua subterránea, y zonas de hasta 1200 mm anuales, pero no es suficiente, y no podemos comprometer el futuro de los acuíferos de la isla, muchos pero no ilimitados, en un campo artificial.

4- El turismo de Golf no deja dinero
¿Cómooorrrr? ¿Me estás diciendo que esos ricachones con su polo Lacoste y su carísimo juego de palos no van a dejar dinero? ¿Estamos locos? Pues siento decirte que las estadísticas así lo aseguran. Piensa que el golfista va a jugar al golf. Sí, paga su estancia en hotel y su entrada al campo de Golf, pero ellos no van a salir apenas del campo. No quieren probar los vinos locales, degustar las papas arrugadas con mojo de cilantro o comprar souvenirs. Ellos quieren vivir la experiencia de jugar en un campo de golf diferente en un lugar diferente, y con eso ya se dan por contentos.

5- El turista de golf no repite
Esta es posiblemente la clave de todo el asunto. El turista de golf no repite. Y eso es algo que lamentan profundamente todos los visionarios de este país que un día decidieron crear un campo de golf diferente, ya fuera en medio de un paraje natural mediterráneo, a las faldas del imponente Teide, o en los secarrales del desierto de Tabernas, en Almería. Y es que el súmmum de todo buen establecimiento turístico que quiere prosperar es la repetición de su cliente. El turista fiel que viene la misma semana año tras año, y que le asegura un ingreso casi, digamos, fijo, sin tener que estar buscando constantemente nuevos posibles clientes. Pero el turismo de golf no tiene de esos. El golfista tiene como meta probar todos los campos de golf posibles. Hoy en un campo galés clásico, mañana en uno suizo junto a un lago entre montañas, y pasado en un campo con forma de oasis en Túnez. Y seamos francos, nuestros futuribles campos de golf palmeros no serán mejores que otros cientos de ellos que hay por Europa y el mundo.

Esto es a grandes rasgos, los aspectos negativos que supondrían uno o varios campos de Golf. Y por supuesto, sobra decir que hay muchas alternativas a este tipo de turismo, como los diferentes turismos sostenibles de senderismo, deportes de aventura, rural, de estrellas o de relax, entre otros. Y es que por poner un ejemplo un senderista deja más dinero, tiene más interés por los atractivos locales, no daña el medio y lo que es más importante, repite. Si le ha gustado La Palma, no tengas duda de que volverá para recorrer los senderos que le impresionaron una vez, o conocer otros que se le quedaron pendientes.

Hasta aquí nuestra opinión a todas luces contraria, pero, ¿Algún aspecto a favor tendrán, no?. Evidentemente, no odiamos a los golfistas amateurs o profesionales, así que entendemos que necesiten un campo para realizar su actividad preferida. Y es que por otra parte, siempre hay zonas más prácticas para situar un campo que las propuestas en el plan de viabilidad de campos de golf que se hizo en su día. Zonas rurales degradadas, sin tanto valor paisajístico o natural, no serían zonas tan descabelladas para situar un campo de golf. Al fin y al cabo, ¿Tiene mayor valor paisajístico un mar de invernaderos para plataneras que un campo de césped?. Ahí dejo la pregunta.

La Foto que ilustra el artículo es de cuando Kailos tomó su primera lección de Golf en el Iberostar Bávaro en Punta Cana.